1 enero, 2016

El inicio (continua 2)

(Ultimo párrafo de entrega anterior)

Sin duda lograr dominar partidos políticos y gobiernos no les fue fácil y fue perceptible para personas como el General Dwight D. Eisenhower quién con la implantación de su Doctrina Eisenhower mantuvo la alerta contra la expansión comunista, incluso guardándose el derecho de intervenir militarmente en los países amenazados si era necesario. Claro está que no podía prever, ni controlarlo todo y en su discurso  al finalizar su segundo período presidencial en 1961, advierte que el poder creciente de la industria militar en su país debe ser restringido pues amenaza a las instituciones democráticas. De esta forma él aceptaba como la industria armamentista se había aprovechado de su Doctrina.

El inicio (continua 2)

Se instaura entonces en 1959 en Cuba un gobierno revolucionario que busca en un inicio asegurar el respeto a su soberanía durante la presidencia de John F. Kennedy; pero el reconocer la soberanía a un país no es compatible con el de las aspiraciones corporativas, ni con los gobiernos de ese país. El gobierno de Cuba al no recibir el respaldo esperado; recurre a la Unión de Repúblicas Soviéticas en busca de ese apoyo.
Cuba en 1962, tres años después de su triunfo revolucionario adopta el sistema de gobierno Marxista y tres años más tarde en 1965 en la isla se funda el Partido Comunista Cubano. De esta forma se sienta la cabeza de playa en el continente americano, de lo que se dio en llamar la amenaza Comunista.
En el resto de América los actos revolucionarios y protestas sociales se extendían en contra de los gobiernos dictatoriales que los EE. UU., había establecido como garantía para detener el avance del movimiento revolucionario ¨ comunista ¨ y es en los años sesenta que nace el Movimiento TUPAMARO en Uruguay, el MIR la guerrilla en Venezuela nace en 1960, en Colombia las FARC se activan a partir de 1964, en Chihuahua, Mexico se da el ataque por el Grupo Popular Guerrillero (G. P. G.) al cuartel Madera el 23 de septiembre de 1965, también en 1965 el MIR se funda en Chile, la Guerrilla de Ñancahuazú se conforma entre 1966 y 1967 en Bolivia, Sendero Luminoso se activa a finales de los años 60 en Perú, y así se van formando los movimientos sociales e insurgentes en América latina.

Curiosamente la mayoría de países estaban gobernados por militares quienes eran mantenidos en el poder por la que se llamó la Política de Seguridad Nacional de los EE. UU. En otros países un sucio juego político se daba entre Liberales y Conservadores cuya alternancia en el poder era garantizada por los privilegios que se le otorgaban a las corporaciones internacionales y el sometimiento a las políticas económicas y financieras que desde el exterior les eran impuestas y que hacían crecer el endeudamiento y el descontento social.

La llamada Guerra Fría no dejaría a los países de Centro América sin el olor a sangre y el de pólvora de una guerra.

Cuando el terror se vivía en el Sur, en Centro América una sorda persecución política y represión se llevaba acabo y era dirigida por asesores militares de los EE. UU., dentro de los Cuerpos de Seguridad y Ejercito de estos países. Siendo poco obvia la represión en un principio creían los ciudadanos vivir en un entorno seguro.
En El Salvador y América latina luego de una década de persecución política, golpes de estado, fallidas elecciones, consecuencia de los intereses de los EE. UU., y de la paranoia que conlleva la Doctrina McCarty; no se puede evitar el que los movimientos sociales dominen la escena política.

La enajenación que polariza los pueblos, coloca al que pide mejores condiciones de trabajo, mejores salarios como el enemigo comunista que debe eliminarse. Los movimientos sociales se consideran van en contra de los sistemas dictatoriales apoyados por los EE. UU., que junto a las oligarquías locales pretenden mantener sus privilegios y al pueblo sometido eliminando a líderes de los movimientos sociales.

Durante los años 60 y 70 la asistencia militar y de inteligencia de los EE. UU., destacada en la S2 (inteligencia) de Cuerpos de Seguridad y Fuerza Armada de muchos países, fue la parte oculta de la persecución política y crímenes de lesa humanidad en América y el mundo. Las acciones dirigidas por ¨ militares extranjeros ¨ contribuyeron a desprestigiar las entidades militares de los países involucrados y sus miembros, mientras los asesores con las manos sucias regresaban a su país de origen protegidos por la inmunidad demandada a cambio de la ¨ ayuda militar ¨ prestada.
Los movimientos de masas e insurgentes nunca acusaron a los extranjeros de dirigir estos actos de persecución política. Su propaganda de desprestigio se dirigió a las instituciones militares nacionales.

Las víctimas de la represión gubernamental, los movimientos de masas y grupos armados llevaban adelante su propia agenda de asesinatos a sangre fría de personal de alta en las instituciones militares, a la vez que aumentaban los actos terroristas en contra de la ciudadanía y se amenazaba al poder judicial para garantizar la libertad de quienes eran capturados y con ello lograban que la anarquía contribuyera a más desorden; los insurgentes siempre han tratado que sus actos de lesa humanidad queden en el olvido y que solo lo paguen los militares; la Justicia debe aplicarse a ambos.
Lo inexplicable tiene explicación, cuando el beneficio de una de las partes queda claro.
La población dentro de los que yo me incluyo, tomo bando, se volvió radical opto por defender lo que creía correcto. Pero resulto que lo correcto para unos no eran principios; si no que lo correcto para ellos estaba definido por sus intereses y privilegios.
En medio del caos no era posible identificar esta pequeña pero gran diferencia entre intereses y privilegios e ideales y principios y allí es donde muchos con el tiempo nos damos cuenta que fuimos utilizados por uno u otro bando y tu pueblo continua sin recibir el apoyo necesario para su educación y desarrollo.
Resultando mas tarde que se te hace difícil explicar fácilmente que razones existen para derrocar a alguien que por sesenta años sirvió a tus intereses y lo consideraste un aliado de la causa anti-comunista y de la noche a la mañana lo abandonas y el apoyo lo recibe hoy quien apoyan la causa del comunismo contra la cual los EE. UU., se suponía venía luchando.
Así muchos fuimos testigo de como durante los gobiernos de presidente James Carter es derrocado el Sha de Irán con tremendas y adversas consecuencias en apariencia para los EE. UU., luego se derroca el Gobierno del General Carlos H. Romero en El Salvador y quienes esgrimen principios contrarios a los EE. UU., ven sus intereses favorecidos con reconocimiento de beligerancia, mientras al ejercito que los combate se le restringen suministros de armamento.

A los Sandinistas en Nicaragua quién les ayudó a triunfar fue James Carter derrocando al fiel lacayo, el dictador Anastasio Somoza; y obligando meses después al Gobierno del presidente Carazo Odio en Costa Rica un país neutral, a ceder su territorio para que desde allí se de la invasión que le daría el triunfo a las fuerzas sandinista.

Ernesto Panama

Escritor, analista político, orgulloso padre, me gusta leer y estoy realizando todo el esfuerzo posible para promover mis escritos como eBooks y ofrecerlos a los salvadoreños que viven fuera de El Salvador los temas son diversos hay libros acerca de la guerra, trato temas de nuestra situación política económica escribo cuentos para niños y ya publique una novela.

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